Propiedades de las frutas de verano

Miércoles, 03 Junio 2015 Publicado en Salud
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Propiedades de las frutas de verano

En verano, con la llegada del calor, apetece tomar alimentos frescos, fáciles y rápidos de consumir por lo que una opción muy recurrida son las frutas. 

La oferta de fruta se amplía, caracterizándose casi todas ellas por colores vivos y cálidos, como el rojo, naranja y amarillo, que invitan a consumirlas. Las más características del verano son el albaricoque, la cereza, la fresa, el melocotón, el melón y la sandía. Se trata de frutas con una textura suave y fácil de masticar por lo que son aptas en todas las etapas de la vida: desde los niños pequeños hasta personas mayores o con problemas de masticación, así como para personas que siguen una dieta para perder peso.

En general, éstas son las principales características de las frutas de verano:

- Bajo contenido calórico, del orden de entre 34.5 kcal (la fresa) y 58.3 kcal (la cereza) por 100g de alimento.

- Alto aporte de agua, llegando a alcanzar el melón hasta el 80%, lo cual es importante para la hidratación de las células de nuestro organismo, responsables de todos los procesos químicos que se dan en el mismo.

- Alto contenido en fibra, un nutriente al que se le atribuyen muchas propiedades protectoras para el organismo:-Tiene un efecto secuestrador de sustancias nocivas (ácidos biliares, colesterol…) que luego son eliminadas en las heces, ayudando así a disminuir la hipercolesterolemia o la litiasis biliar. -Se encarga también de acelerar el tránsito por su efecto laxante, reduciendo el tiempo de contacto de sustancias nocivas con el tejido intestinal y disminuyendo así el riesgo de cáncer de colon. -Además ayuda en el control de los niveles de azúcar en sangre (positivo en las personas diabéticas). La fibra ejerce cierto efecto saciante, lo cual beneficia a las personas que están siguiendo una dieta con el fin de perder peso.

- Provitamina A o también llamado beta-caroteno, la cual se transforma en vitamina A en nuestro organismo en función de sus necesidades. Esta vitamina es la encargada de darles a estas frutas esos colores tan característicos e interviene en el buen estado de la visión, la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y en el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Además tiene efecto antioxidante (tan de moda en esta época) el cual puede reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, degenerativas y cáncer.

- Efecto diurético, es decir, facilitan la eliminación de agua y electrolitos del organismo a través de la orina; apto para controlar la hipertensión arterial, hiperuricemia o gota. Esto se debe al alto contenido en potasio que presentan, un mineral necesario para la transmisión del impulso nervioso, la actividad muscular y el equilibrio del agua fuera y dentro de la célula. La ingesta de este mineral está indicada en personas que toman diuréticos eliminadores de potasio y a personas con bulimia (porque los vómitos eliminan gran cantidad de potasio). En cambio, estaría contraindicada en caso de padecer insuficiencia renal aguda o crónica avanzada ya que en esos casos se deben seguir dietas restringidas en potasio.

- Vitamina C interviene en la formación de colágeno, los huesos, dientes y glóbulos rojos. La vitamina C tiene acción antioxidante, al igual que los antocianos y la vitamina E. Otra cualidad de la vitamina C es la de favorecer la absorción del hierro de los alimentos, por lo que ayuda a prevenir o mejorar la anemia ferropénica y la resistencia a las infecciones. Durante el embarazo, la lactancia, tabaquismo, consumo de ciertos medicamentos, estrés, defensas disminuidas, práctica deportiva intensa, cáncer, sida y enfermedades inflamatorias crónicas las necesidades de vitamina C se ven aumentadas, por lo que se aconseja el consumo de frutas ricas en vitamina C.

- Ácido oxálico, presente en los albaricoques y la cereza, puede formar sales con el calcio (oxalato cálcico), por lo que las personas que padecen cálculos renales de oxalato cálcico deben evitar consumir estas frutas.

Las frutas de verano

Albaricoque. Rico en Magnesio. Participa en el funcionamiento del intestino (ligero efecto laxante), los nervios y los músculos; además de ser constituyente de huesos y dientes, y de mejorar la inmunidad. También tiene hierro, cobre y cobalto, directamente implicados en la formación y maduración de los glóbulos rojos. El hierro aportado es en forma “no hemo”, el cual es absorbido en pequeñas por el organismo, por lo que para aumentar su absorción se recomienda consumir el albaricoque tras una comida variada y que haya contenido proteína (carne, pescado o huevos) y vitamina C (pimiento, tomate, cítricos, kiwi, frutas tropicales…).

La cereza madura tiene un mayor contenido en azúcares, lo cual hay que controlar en personas diabéticas o a dieta para perder peso.

Fresa: Contiene salicilatos, responsables de las reacciones cutáneas (urticaria) que presentan las personas alérgicas a la aspirina (ácido acetilsalicílico), generalmente.

En el melocotón sorprende la baja cantidad de azúcares debido a su sabor dulce, lo cual lo hace apto para dietas de control de peso y personas diabéticas (controlando el resto de raciones de hidratos).

El melón es una de las frutas más ricas en sodio (10mg por 100g de producto).

Sandía:  Contiene licopeno que tiene un efecto antioxidante. Es baja en potasio, por lo que las personas que sufren insuficiencia renal pueden consumir sandía con moderación, pero en mayor cantidad que el resto de frutas.

Se ha mencionado anteriormente el “efecto antioxidante”, pero ¿qué quiere decir exactamente? La respiración de las células que componen nuestro organismo produce unas moléculas llamadas “radicales libres” que, a lo largo de la vida, generan efectos negativos, pudiendo alterar las secuencias de ADN, proteínas y lípidos. Como consecuencia de esto, se puede favorecer la aparición de cánceres, además de la reducción de la funcionalidad de las células haciendo que se produzca el envejecimiento.

El ejercicio físico intenso, la contaminación ambiental, el tabaquismo, las infecciones, el estrés, las dietas ricas en grasa y la sobreexposición a las radiaciones solares son situaciones que aumentan la producción de radicales libres. Los antioxidantes pueden bloquear los radicales libres contribuyendo a reducir el riesgo cardiovascular, cerebrovascular, la aparición de ciertos tipos de cáncer y enfermedades degenerativas; y el envejecimiento.

Son sustancias antioxidantes los taninos (albaricoque), los flavonoides (concretamente los antocianos, cereza), el ácido elágico (cereza), la vitamina C (fresa y melón) y el licopeno (sandía).

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